La accesibilidad a la cultura es uno de los grandes retos de las democracias, ya mayor o menor grado es un claro de calidad democrática. No solo hablamos del acceso a la educación, también de la capacidad de la población a acceder a actividades culturales.

La accesibilidad a la cultura es uno de los grandes retos de las democracias, ya mayor o menor grado es un claro de calidad democrática

¿Qué es una actividad cultural? Podríamos definirla como cualquier actividad relacionada con un aspecto artístico, pero la cultura en la actualidad ha adquirido una gran diversidad, por lo que cualquier actividad podría definirse como tal. Sin embargo, habría que hacer una distinción, porque las actividades relacionadas con la cultura inmaterial, es decir, las fiestas regionales/locales, conciertos y relacionados tienen una gran aceptación entre la población.

Pero, a mi parecer, existe cierto derrotismo por parte del sector cultural. Creemos que las actividades no gustan, no interesan, que la gente tiene otros intereses. ¿Sin embargo, es esto cierto, o simplemente el mundo cultural tiene que adaptarse a las nuevas formas del siglo XX?

Esta es una reflexión que concebí tras asistir a un concierto en co-working de Bolzano. Un espacio dinámico y gestionado por la comunidad del co-working, donde para realizar tanto conciertos, charlas o exposiciones no te ponen ningún tipo de impedimento. Únicamente fijar una fecha que coincida tanto el co-working como para la persona que realiza la actividad. Asimismo, todo el mundo es bienvenido para poder ayudar en la gestión y mantenimiento del centro, por tanto, todo el mundo se siente parte de la comunidad. Si bien en un Museo o biblioteca públicos esta práctica sería un poco más complicada, ¿porque no intentarlo? Porque no permitir que los vecinos de una localidad pueden ser parte de la gestión del centro cultural, que mejor que el público para elegir lo que quiere ver el público.

Pero, sobre todo, porque no convertir los centros culturales en centros creadores de cultura y no en sus cementerios. En este sentido, el museo servía como inspiración para artistas en el pasado, porque no crear una institución cultural que cree redes de contacto entre artistas, no solo a nivel artístico, también a nivel proyecta de comisarios, de escritores, de cantantes de manera que el joven que se está iniciando en este mundo pueda no únicamente conocer a sus colegas, sino que puedan compartir ideas y proyectos, y que, sobre todo, se convierta en una institución que pueda servir como el punto de salida de estos proyectos.

Los gestores culturales hemos de olvidar el derrotismo, la gente quiere cultura, no tenemos que olvidar que hoy en día es el momento en el que los museos están siendo más visitados; es el momento en el que los ayuntamientos más apuestan por la cultura; y por último, es el momento de aprovechar esta oportunidad, pero sobre todo es el momento de que las carreras de humanidades formen a profesionales y no únicamente a profesores de instituto.

Tribuna escrita por Enrique José Pastor Tur

Historiador, estudiante de un Master de Museología New Media and Communication en la IULM de Milán. Miembro de la Comunidad Temática de Cultura en Talento Para el Futuro, miembro de ICOM y Presidente de Dovela Cultura. Trabajando para construir una cultura plural y accesible a todo el mundo.